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Cómo no estar feliz por ellos

Muchos médicos y enfermeras son parte de tu familia sin serlo

Publicado: 2021-02-09


Como diría nuestro buen Daniel Peredo: "¡Es hoy, Ramón, es hoy!" Hoy empieza en nuestro país, el plan para vacunar al personal de salud contra el COVID-19. No son todos, por ahora, pero vale muchísimo la pena reconocer que habrá médicos, enfermeras y personal especializado libres de este virus y podrán seguir atendiendo a las personas sin el temor o pánico de saber que se pueden contagiar.

Desde hace muchos meses, todo el personal de salud ha sido puesto a prueba 24/7, contra una enfermedad que aún no tiene cura y que al inicio tampoco estábamos muy seguros de cómo tratarla. En el camino, han aprendido dentro de lo que todavía falta por aprender, sobre esta enfermedad; una enfermedad que puede llegar a matar, que se lleva a las personas sin distinción alguna, se las lleva sin que uno lo espere y en muchos casos, se las lleva sin poder dar pie a despedirse.

Es muy probable que muchos de los que han fallecido, hayan visto, por última vez, a un médico o enfermera, o quizá estos médicos o enfermeras hayan atendido por última vez a tu familiar, a tu papá, tu mamá, tu hermano, tu abuelo, tu tío favorito, tu hijo, tu esposo o tu novia. De alguna manera, en ese médico, muchas familias ponían la esperanza y todas las energías para que pueda ayudarla y pueda superar la enfermedad. Ahora, multiplica esa responsabilidad por todas las personas que pueden tener en una guardia desde que empezó la pandemia, ¿mucho, verdad?

Por un período de tiempo, ese médico que te llamaba todos los días a darte información sobre tu padre, se vuelve una persona más de tu familia, alguien tan importante que te da una información valiosa y que a veces uno no sabe cómo asimilar, porque uno no es médico y a veces, cuesta entender: -Doctor, ¿cómo está mi papá?. -Por ahora, se encuentra estable, está saturando a 95%, pero con oxígeno a 10L, estamos haciendo el mayor esfuerzo para que este pronóstico pueda mantenerse, tenemos que esperar. -Gracias, doctor. Dígale en voz alta que lo queremos mucho, y háblele por el oído izquierdo, porque de ese lado escucha mejor. -Se lo diré, no se preocupe.

Ese médico se vuelve, por varios días, el único nexo entre tú familia y la o las personas que más quieres que luchan en el hospital. Quisieras seguir hablando con él para preguntarle más cosas, pero así como a tu familia, deben seguir llamando a otras para dar más noticias.

Cada llamada se vuelve una ruleta rusa para el personal de salud, no sabes qué esperar, hay un nivel altísimo de responsabilidad que supera cualquier descripción que puedas leer u oír, nadie está preparado para esas noticias tristes incluso para profesionales como ellos que hasta les dan recomendaciones de cómo hacerlo, llegado el momento, muchas veces, se hace difícil y en meses, donde dar noticias tristes es de todos los días, todo se complica más.

Cómo no ponerse en el lugar del médico o enfermera e imaginar un poquito toda la carga emocional que lleva consigo desde hace muchos meses, sumado a eso el cansancio, la impotencia, la rabia y la desesperación de saber que llegan más pacientes y que no sabes cuántos de ellos van a superar la enfermedad. Es duro.

Estar feliz por la llegada de las vacunas es lo mejor que uno como ser humano puede sentir, pero saber que las primeras vacunas serán para ese personal médico que no solo tienen un rostro, sino una voz al teléfono, te debe de llenar de satisfacción de saber que estarán mejor protegidos para seguir al pie frente al Covid y cuidando enfermos para que puedan retornar a casa.

Pronto llegará nuestro momento, pero mientras nos seguimos cuidando, ese personal médico tendrá con un poquito de ventaja y quitará el temor de contagio de su ecuación, quitarán esa carga mental que día a día los asusta como a cualquier otra persona y podrán poner más esfuerzo y empeño por salvarnos y cuidarnos.


Escrito por

Mafita Lavado

Si no lo dices, lo haré yo. Alguien debe de arriesgarse, no hay peor gestión que la que no se hace.


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¿Qué te puedo decir?

Te cuento lo que me pasa, lo que me cuentan, lo que veo y lo que escucho, le pongo algo de sarcasmo y nada, ahí está.